Nunca se está lo suficientemente preparado para sufrir.
Nunca se es lo bastante fuerte. Nunca se es lo bastante
valiente como para asumir que has de arriesgarte a entrar en la tormenta. A
apagar las luces, a entrar en la oscuridad, a cerrar los ojos, a saltar sin
paracaídas.
A veces olvidamos que la vida es eso. Saltar sin mirar dónde,
correr sin rumbo alguno, olvidar nuestros planes, lanzarse al vacío.
Y mientras caemos, recordamos nuestros pasos. Nuestras
decisiones, nuestros miedos, nuestros momentos felices. Aquellos momentos en
los que, sin más, estábamos completamente seguros de que nada podía tocarnos. Nada
podía hacernos daño…Y volvemos a la realidad, para darnos cuenta de que estamos
hechos de cristal. De un material frágil y vulnerable.
Sin embargo, aunque estemos rotos, no importa en cuántos
pedazos, podemos aprender a regenerarlos. Quizás incluso de formas más bellas.
Quizás incluso… De un material más fuerte.
El caso es que, mientras nos hacemos añicos, mientras
observamos como nos desintegramos sin hacer nada al respecto más que quejarnos,
y arrepentirnos, somos incapaces de ver
que,por una vez,estamos siendo valientes, estamos arriesgando,haciendo lo
correcto a pesar de lo duras que son las circunstancias, a pesar del temor, a
pesar del dolor, a pesar de todo…
Y algún dia ese dolor nos hará crecer… Nos hará
volar, nos hará ser libres…
Porque,al fin y al cabo,una de las pocas cosas maravillosas
del ser humano…Es que somos capaces transformar en algo bueno,en algo positivo.
Y por que,al fin y al cabo…Al final…
Sólo queda en la memoria,lo que proviene del corazón…
NereitaDoubleB.
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